El arte de presentar personas: cómo conectar sin esperar nada
Si tuviera que elegir un solo gesto que resuma todo lo que sé sobre networking, elegiría este: presentar a dos personas que se van a sumar mutuamente. Es el acto más generoso y más poderoso que existe en una red, y sin embargo casi nadie lo practica de forma deliberada. En Coffee Net lo convertimos prácticamente en un oficio: gran parte del valor de cada encuentro está en quién conoce a quién esa noche.
Por qué presentar personas es tan poderoso
Cuando presentás a dos personas pasan tres cosas a la vez. Las dos reciben algo de valor —un contacto que no tenían—. Vos quedás asociada a ese valor sin haber pedido nada. Y la red entera se vuelve más densa: cada conexión nueva multiplica los caminos posibles entre las personas que la componen. Una sola presentación bien hecha puede derivar en un trabajo, una sociedad o una amistad, y quien la hizo queda en el origen de esa historia.
Cómo se hace una buena presentación
Primero, con permiso. Antes de conectar a dos personas, preguntale a cada una si le interesa: una presentación no consentida es una carga, no un regalo. Segundo, con contexto: el mensaje que las conecta tiene que explicar quién es cada una y, sobre todo, por qué creés que tiene sentido que se conozcan. "Les presento porque ambos están resolviendo el mismo problema desde lugares distintos" vale infinitamente más que "se tienen que conocer". Tercero, con salida elegante: dejá claro que ya pueden seguir solos, sin necesidad de copiarte en cada mail.
El detalle que cambia todo: no esperar nada
En "Esto es Networking" hablamos mucho de los givers: las personas que dan sin llevar la cuenta. La presentación entre dos personas es el gesto giver por excelencia, justamente porque quien presenta no gana nada visible en el momento. Y ahí está la trampa de intentar hacerlo con calculadora: si presentás esperando retorno, la elección de a quién conectás se distorsiona y el gesto pierde su valor. Las presentaciones que más vuelven son las que se hicieron sin esperar que vuelvan.
Un hábito para empezar esta semana
Pensá en tu red y hacete una sola pregunta: ¿qué dos personas que conozco deberían conocerse y todavía no se conocen? Casi siempre hay una respuesta inmediata. Escribí ese mensaje hoy. Es un minuto de tu tiempo y puede ser el comienzo de algo que ninguna de las dos personas olvide. De eso, exactamente, se trata el networking.
Comentarios