El networking siempre se trató de nodos
- Sofia Quilici
- 13 jul
- 2 min de lectura
¿Sabías que la palabra networking no nació para hablar de personas, sino de computadoras?
ARPANET: la primera red de la historia
En 1969, en plena Guerra Fría, el Departamento de Defensa de Estados Unidos financió la creación de ARPANET: la primera red de computadoras de la historia, diseñada para que la información militar pudiera sobrevivir a un ataque soviético moviéndose por nodos alternativos si alguno caía.
El primer mensaje que se envió a través de esa red fue la palabra "login". Lo que pasó fue que el sistema se cayó después de las dos primeras letras, y lo que quedó transmitido fue, literalmente, "lo". El primer intercambio de información entre computadoras en la historia fue un error, una frase incompleta, algo que no llegó del todo. Y aun así, ahí estaba la red.
De las máquinas a las personas (y de vuelta)
Lo que nadie imaginaba entonces es que esa arquitectura, pensada para máquinas y para la guerra, iba a terminar siendo la metáfora con la que describimos algo completamente distinto: la forma en que los seres humanos construyen relaciones, confianza, carrera y oportunidades. Tomamos un concepto que viene de lo técnico y lo usamos para describir algo que funciona casi en el extremo opuesto.
Ahora, con todo lo que está pasando con la inteligencia artificial, ese origen vuelve a aparecer. Casi todo el mundo empieza a hablar de amenaza y del reemplazo de lo humano. Pienso mucho en esto al trabajar en tecnología, y realmente lo veo diferente.
Las redes neuronales, que son el corazón de la IA moderna, se llaman así precisamente por lo mismo: nodos que se conectan y aprenden a través de esas conexiones. Los científicos que las diseñaron se inspiraron directamente en el cerebro humano. La IA no imitó a las máquinas; imitó a las personas. Y en ese proceso, se volvió extraordinariamente buena en la parte más técnica de conectar puntos: procesa más rápido, encuentra patrones con más precisión, no se cansa, no tiene un mal día.
Qué queda del networking en la era de la IA
Entonces, la pregunta que siempre tengo alrededor y que me parece inevitable es: si las conexiones eficientes las hacen mejor las máquinas, ¿qué queda del networking cuando hablamos de personas?
Para mí queda todo lo que nunca estuvo en ese origen. La IA ya puede leer contextos, predecir el timing y optimizar el momento ideal para mandar un mensaje. Pero no puede replicar lo que sucede cuando alguien decide confiar en vos y te integra a su mesa. Eso no es eficiencia: es un vínculo que se construye de a poco, con tiempo, con historia, con espacios compartidos.
Y cuanto más avanza la IA en lo que sabe hacer, más valioso se vuelve eso: la confianza real entre personas. Igual que esa primera red que en 1969 solo pudo mandar dos letras, pero que de a poco se convirtió en lo que hoy conecta al mundo entero.
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