La red no se desconecta en vacaciones
- Sofia Quilici
- 13 jul
- 1 min de lectura
Hace poco me fui de vacaciones con una decisión clara: desconectar. No "mirar un poco menos el mail". Desconectar de verdad. Salir del ritmo, de la agenda, de los eventos, de la producción constante.
Y lo hice. Pero pasaron cosas igual.
La red se movía sin mí
Alguien me escribió para decirme que había recomendado mi nombre en una reunión. Otra persona me mandó una nota que leyó y pensó en mí. Llegó una invitación a algo que ni siquiera estaba buscando.
Yo no estaba haciendo nada. No estaba "haciendo networking". Y, sin embargo, la red se movía.
El networking no es una acción permanente
Ahí entendí algo que no había puesto en palabras: el networking no es una acción permanente. No es estar presente todo el tiempo. Es haber construido vínculos que funcionan incluso cuando vos no estás impulsando la rueda.
Eso también es un indicador. Si todo depende de que estés activa, escribiendo, llamando, apareciendo, entonces no hay red: hay esfuerzo. Cuando la red empieza a circular sin vos, es porque hay confianza, memoria, contexto.
Lo que la desconexión deja en evidencia
Desconectar no corta los vínculos. Solo deja en evidencia qué tan sólidos eran.
Si estás construyendo tu red, esta puede ser una buena prueba mental: ¿qué pasaría si desaparecieras un mes? ¿Alguien te nombraría en una reunión donde no estás? ¿Alguien leería algo y pensaría en vos? Si la respuesta es sí, vas por buen camino. Y si todavía no, la buena noticia es que eso se construye: con generosidad, con consistencia y con tiempo.
Para mí, ese fue un aprendizaje clave.
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