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Networking entre mujeres: redes que empujan carreras

Foto del escritor: Sofia Quilici
Sofia Quilici
7 ago
2 min de lectura

"Esto es Networking" lo escribimos dos mujeres: Gabriela Terminielli y yo. Y no es un dato menor, porque el libro nació, en buena parte, de una conversación entre nosotras —de esas conversaciones que después se convierten en proyectos. Ese origen resume bastante bien lo que pienso sobre el networking entre mujeres: las redes que construimos entre nosotras no son un complemento simpático de la carrera. Son, muchas veces, el motor.

Lo que la red compensa

Muchas de las decisiones que definen carreras —a quién ascienden, a quién recomiendan, a quién invitan a esa mesa— se toman en espacios informales donde las mujeres históricamente estuvimos menos presentes. La red compensa parte de esa asimetría: cuando una mujer recomienda a otra, cuando la nombra en una reunión donde no está, cuando la invita a un espacio al que sola no llegaba, está moviendo exactamente las palancas que las estructuras formales todavía no mueven.

Nombrar a otras: la práctica más simple y más potente

Hay una práctica que me gusta especialmente por lo concreta que es: nombrar a otras mujeres cuando no están en la sala. "Para ese proyecto tenés que hablar con tal." "La persona que más sabe de esto es tal." La recomendación en ausencia es la forma más pura de reputación: nadie la puede pedir, solo se puede regalar. Y cuando se vuelve hábito dentro de una red, los efectos se acumulan rápido.

Redes generosas, no clubes cerrados

Una aclaración que me parece importante: construir redes fuertes entre mujeres no significa armar un circuito cerrado que replique, invertido, lo que criticamos. Las redes más poderosas que conozco son generosas y mixtas, pero con una intención explícita de abrir puertas a quienes vienen atrás. En Coffee Net lo vemos en cada encuentro: cuando en la mesa hay diversidad real —de género, de industria, de edad— las conversaciones se vuelven más ricas para todos.

Tres gestos para esta semana

Recomendá a una mujer de tu red para algo concreto, sin que te lo pida. Presentá a dos mujeres que se van a sumar mutuamente y todavía no se conocen. Y contale a alguien más joven cómo conseguiste algo que a vos te costó entender sola: el atajo que vos no tuviste es uno de los regalos más valiosos que podés dar. Las carreras no se empujan solas; se empujan en red.

 
 
 

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