El networking es una ciencia social
- Sofia Quilici
- 13 jul
- 2 min de lectura
Creo que una de las razones por las que tantas personas entienden mal el networking es que lo confunden con una actividad, cuando en realidad se parece más bien a un sistema de significados.
Reaccionamos a significados, no a hechos
Hace muchos años, cuando estudiaba comunicación, me fascinó descubrir que, para algunos autores, las personas no reaccionamos ante los hechos, sino ante el significado que les damos. Un gesto, una palabra, una reunión o incluso un silencio pueden ser interpretados de maneras completamente distintas según quién los reciba.
Con los vínculos pasa algo parecido.
Lo que hacés vs. lo que significa para el otro
Porque el networking rara vez se trata de lo que hacés, sino de lo que significa para el otro lo que hacés. Podés presentar a dos personas y olvidarte de esa conversación una semana después. Para vos fue un gesto menor; para una de ellas puede haber sido el comienzo de un trabajo, una amistad o una sociedad.
Y ahí es donde el networking empieza a parecerse mucho más a una ciencia social que a una técnica, porque los vínculos están llenos de interpretaciones y símbolos. Eso quiere decir que están llenos de significados que muchas veces construimos sin siquiera darnos cuenta.
Las preguntas que importan sobre tu red
Si lo pensamos así, el networking tiene mucho más que ver con la sociología, la antropología o la comunicación que con una tarjeta de presentación o con un evento.
De hecho, muchas de las preguntas más interesantes que podemos hacernos sobre nuestra red son propias de una ciencia social. ¿Por qué algunas personas generan confianza más rápido que otras? ¿Por qué ciertas ideas circulan y otras no? ¿Cómo se construye la reputación dentro de un grupo? ¿Qué hace que alguien sea recordado años después de una conversación?
Peirce y la cadena de significados
Charles Peirce decía que los signos nunca tienen un significado definitivo, porque cada interpretación genera una nueva interpretación. El sentido siempre está en movimiento.
Con los vínculos pasa algo parecido. Una conversación lleva a otra, una presentación deriva en una reunión, una reunión en una idea, una idea en un proyecto. Cuando miramos hacia atrás solemos intentar encontrar el momento exacto donde empezó algo, pero la realidad es que las relaciones humanas funcionan mucho más como una cadena de significados que se van construyendo unos sobre otros.
Quizás por eso es tan difícil medir el networking y tan fácil subestimarlo. Lo que no se puede contar en un reporte no es menos real: simplemente funciona en otra escala de tiempo y con otras reglas. Entenderlas es, probablemente, la mejor inversión que podés hacer en tu red.
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