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Hay una red social que Meta no compró: la tuya

  • Foto del escritor: Sofia Quilici
    Sofia Quilici
  • 13 jul
  • 2 min de lectura

Una de las confusiones más grandes que veo cuando se empieza a hacer networking es pensar que tener audiencia es lo mismo que tener una tribu. Y no lo es. Son dos cosas distintas, aunque en este mundo donde casi todo pasa por lo digital, a veces se terminan cruzando.

Las dos redes sociales

Yo creo que hay algo en el lenguaje que vale la pena revisar. Hablamos de "redes sociales" como si fuera una sola cosa, pero en realidad hay dos. Están las redes sociales de las plataformas, las que viven en LinkedIn, Instagram, X, y funcionan con una lógica muy clara: seguidores, impresiones, alcance, volumen. Cuantos más, mejor.

Y después están las otras redes sociales, las que existían antes de que existiera la palabra. Las que se construyen en conversaciones, en intercambios, en mensajes que mandás un jueves a la tarde. Esas redes no se miden por interacciones porque no dejan rastro. Y en los años que llevo trabajando en esto, siempre terminé viendo lo mismo: esas son las que, al final, te cambian la vida.

La métrica que ninguna plataforma mide

Porque la audiencia mide cuánta gente te consume; pero hay otra cosa que no mide, y que para mí es la que importa: cuánta gente aparecería si vos la necesitaras. Un lanzamiento, una presentación, un cambio de trabajo, una causa. Un mensaje que diga "necesito que estés" y que del otro lado, efectivamente, aparezca alguien.

Lo que pasa es que esas dos métricas no crecen juntas. Capaz crecen, incluso, en sentido inverso. Cuanto más grande es la audiencia, más difícil resulta que se conviertan en vínculos cercanos, o como decimos también, en vínculos fuertes. Y es más fácil mirar para otro lado.

El networking se construye en lugares que nadie mide

El networking, en general, se construye en lugares que nadie mide. Una conversación que se estira más de la cuenta. Un mensaje que mandás sin esperar nada, porque te acordaste de alguien. Una reunión que te tomás aunque no te cierre en ese momento, o presentar a dos personas porque ves que se van a sumar, aunque vos no ganes nada ahí. Acordarte de algo que alguien te contó hace un año y volver a preguntar cómo siguió.

Esas son las cosas que no tienen métrica, que no aparecen en ningún reporte, pero que van dejando una marca real en la otra persona; y por ende, en la construcción de tu red social. La tuya, la que ninguna plataforma puede comprar.

Audiencia o tribu: la diferencia que se activa después

Y esa marca es la que se activa después. Porque cuando alguien tiene que elegir a quién sumar, a quién recomendar, a quién responder primero, no se acuerda de quién posteó más; se acuerda de quién estuvo cuando no había nada en juego.

Ahí está la diferencia entre audiencia y tribu: desde afuera se parecen, pero casi no tienen nada que ver.

 
 
 

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