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Qué tienen en común Marco Aurelio y el networking

  • Foto del escritor: Sofia Quilici
    Sofia Quilici
  • 13 jul
  • 2 min de lectura

Este fin de semana estaba leyendo a los estoicos y me encontré con un pasaje de Marco Aurelio que subrayé enseguida. Mientras lo leía, pensé en algo que me pasa bastante seguido: muchas de las ideas que hoy estudiamos bajo nombres nuevos, en realidad existen desde hace siglos.

Lo que cambia no es el comportamiento humano; lo que cambia es la forma en que decidimos entenderlo y explicarlo. Y el networking es, quizás, uno de los mejores ejemplos de esto.

Las ideas no nacen cuando les ponemos nombre

A veces creemos que una idea nace cuando aparece el concepto que la describe y, en realidad, suele pasar exactamente al revés. Primero aparecen los comportamientos, las personas los practican durante años o incluso siglos, y recién mucho después alguien logra explicarlos, estudiarlos y darles un nombre.

Con el networking pasó eso. La palabra es relativamente nueva, pero la práctica de construir vínculos con propósito, de presentar personas, de ayudar sin llevar la cuenta, existe desde que existen las comunidades. Los griegos y los romanos ya lo hacían; simplemente no lo llamaban así.

La vid produce uvas: la lección de Marco Aurelio

Marco Aurelio escribía que la vid produce uvas porque esa es su naturaleza; nunca espera un reconocimiento por hacerlo. Con las personas ocurre algo parecido. Hay quienes viven los vínculos esperando que cada conversación, cada presentación o cada gesto vuelva de alguna manera. Como si cada vínculo necesitara devolvernos algo para justificar el tiempo que invertimos en él.

Los estoicos proponían otra forma de mirar el mundo. Hacer el bien no era una estrategia para obtener un beneficio futuro, sino una consecuencia natural del carácter. La virtud tenía valor por sí misma, independientemente del resultado.

Givers, takers y matchers: el mismo concepto, dos mil años después

Ese concepto de Aurelio, siglos más tarde, lo explica Adam Grant cuando habla de givers, takers y matchers: las personas que dan sin esperar, las que toman, y las que dan solo cuando calculan que van a recibir. Es la idea que también nombramos en "Esto es Networking" y que ronda todo el libro: la importancia de ser un giver.

La investigación de Grant muestra algo que los estoicos habían intuido sin necesidad de estudios: los givers construyen redes más sólidas y duraderas, precisamente porque nadie siente que está siendo usado. La generosidad genera confianza, y la confianza es la materia prima de cualquier vínculo profesional que valga la pena.

Lo que no cambia en el networking

Quizás esa sea una de las enseñanzas más actuales que puede dejarnos un filósofo que escribió hace casi dos mil años. Hay conceptos que cambian de nombre, aparecen nuevas teorías y nuevas palabras para describirlos, pero las mejores maneras de construir relaciones siguen pareciéndose bastante a las que ya se habían descubierto mucho antes de que existiera la palabra "networking".

Dar sin llevar la cuenta. Ayudar porque ese es el carácter que elegimos tener, no porque esperamos algo a cambio. La vid produce uvas. Nosotros, si elegimos bien, producimos vínculos.

Si querés profundizar en esta idea, es uno de los ejes de "Esto es Networking", el libro que escribimos con Gabriela Terminielli.

 
 
 

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