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Todo lo que depende de vos: networking, generosidad y estoicismo

  • Foto del escritor: Sofia Quilici
    Sofia Quilici
  • 13 jul
  • 2 min de lectura

De vez en cuando vuelvo a mi libro "This is Marketing" de Seth Godin. Me encanta porque gran parte de su trabajo gira alrededor de esta idea: las personas siguen, recomiendan y construyen comunidades alrededor de quienes generan valor para otros de manera constante. La generosidad, para él, nunca aparece como consecuencia del éxito; es el punto de partida.

Mientras pensaba en eso, me acordé de otra corriente de pensamiento que, en principio, pareciera no tener absolutamente nada que ver con el mundo profesional: el estoicismo.

La pregunta que se hacían los estoicos

Hace más de dos mil años, filósofos como Epicteto, Séneca o Marco Aurelio intentaban responder una pregunta que todavía sigue vigente: ¿cómo vivir bien en un mundo donde la mayor parte de las cosas no dependen de nosotros?

La respuesta era bastante elegante. Nuestra energía debía concentrarse en aquello que sí podíamos gobernar: nuestras acciones, nuestras decisiones, nuestro carácter y la forma en que elegíamos relacionarnos con los demás. Los resultados, el reconocimiento, el éxito o el fracaso pertenecían a un terreno mucho menos controlable.

Qué depende de vos cuando construís una red

Cada vez encuentro más puntos en común entre esas dos maneras de pensar y el networking. Durante años hemos escuchado que construir una red sirve para conseguir clientes, cerrar negocios, encontrar trabajo o acelerar una carrera profesional. Todo eso puede ocurrir y, de hecho, ocurre muchas veces. Sin embargo, ninguna de esas cosas depende completamente de nosotros.

Lo único que realmente podemos decidir es la calidad de las conversaciones que tenemos, la generosidad con la que compartimos una idea, el tiempo que dedicamos a escuchar a alguien, la presentación que hacemos entre dos personas o la voluntad de ayudar incluso cuando todavía no sabemos qué va a surgir de ese vínculo.

Cuando el networking se confunde con ventas

Quizás por eso nunca terminé de sentirme cómoda cuando el networking se presenta únicamente como una estrategia de ventas. No porque las ventas no sean importantes, sino porque cuando el resultado se convierte en el centro de la conversación, las personas empiezan a ocupar un lugar secundario.

En cambio, cuando el foco vuelve a estar en la calidad de las relaciones y en el valor que somos capaces de aportar, sucede algo bastante interesante: dejamos de perseguir consecuencias y empezamos a construir causas.

Generosidad, virtud, networking: tres nombres para lo mismo

Y creo que esa diferencia es mucho más profunda de lo que parece. Seth Godin la llama generosidad. Los estoicos la llamaban virtud. Yo, después de muchos años estudiando y practicando networking, cada vez estoy más convencida de que estamos hablando exactamente de lo mismo.

La próxima vez que te preguntes si tu red "está funcionando", probá cambiar la pregunta: ¿qué parte de lo que hago por mis vínculos depende completamente de mí? Esa es la única métrica que podés controlar. Y, con el tiempo, suele ser la que más importa.

 
 
 

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